Hoy voy a contarles porque el invierno es una, por no decir LA peor estación del año. Partamos de la base que estamos blancas
teta o en mi caso verde. Nuestra cara no ve la luz del Sol hace meses y
nuestras ojeras se ven negras en comparación al resto del color de nuestra
piel. Parece que fuéramos osos polares que hibernan y no salen de sus cuevas y
lo único que hacen es comer y dormir.
Bueno… no estamos tan alejadas de la
realidad. En invierno si no tenés un chongo o un novio para resguardarte del
frío, lo único que hacemos es mirar series y llorar a los gritos, comiendo
helado, chocolates y otras comidas engordantes y seguir llorando porque pasan las noches y continuamos solas, mirando la tele. Sí. Suena deprimente
¿No? Sí, es bastante patético el panoráma. Pero convengamos que este estado de
inactividad también nos gusta. Somos amantes de la fiaca o como me gusta a mi
llamarlo el morseo. Morsear es el término perfecto para definir esa
inmovilidad. Las morsas encallan y no se suelen mover demasiado. Así somos
muchas mujeres en el invierno (por no decir todo el año): morsas. Y orgullosas
de serlo. Además de morsear también somos bastante masoquistas porque nos gusta
mirar películas dramáticas o de amor mientras nos mandamos unos buenos
sándwiches de miga… No podemos mentir.
La excusa de la morsa es básicamente que el
invierno es la estación para engordar y deprimirse y a partir de
septiembre/octubre empezará a ir al gimnasio y la dieta llegar "bien" verano. Sí, todas decimos lo mismo. ¡Pero
hay que ponerse eh! No es tarea sencilla. Después de tantos meses de engordar
como un cerdo, nuestro estómago se agrandó y ahora le estamos dando todas las
señales contrarias. Está confundido pobrecito...
Y así es como muchas veces llega nuevamente el verano y
seguimos con la panza cervecera que alimentamos todo el invierno. Y bueno decidimos
reírnos de nuestros rollos y ponernos la bikini de todas formas. Empezamos a
buscar las posiciones para que no se nos marquen los kilitos de más en la
playa; intentamos quemarnos rápidamente porque creemos que quemadas “nos vemos
más flacas”, “quemada cambia” y siempre buscamos consuelo con que en el verano
somos todos menos prejuicios y que tendremos éxito igual; que a la larga nos
olvidaremos de la grasa que querríamos remover de nuestro cuerpo. Viva el
verano. Viva andar en culo.

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