Cuando no estás, no encuentro el camino. Está todo a oscuras. Ciega, sola. No escucho nada más que mi propia voz y mis pasos, dando vueltas en círculos… Sin dirección, sin rumbo preciso. No puedo hablar. Tengo miedo.Miedo a que te esfumes…El miedo me quita las palabras.
Silencio.
El agua corre al igual que las lágrimas por mi rostro. La madera cruje y yo
sola lloro. Monstruos aparecen: fuertes y amenazantes… Volviéndome
débil, vulnerable… Dejándome sin voz, sin aire y sin aliento. Ahogándome.
Quemándome en tu fuego, en ese dolor que el monstruo me provoca. El mundo se
cae abajo, siendo tapado por las paredes de esa casa: pesadas y frías. Ya no
hay forma de respirar.
No puedo
seguir viviendo así... Necesito levantarme.

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